Kásperle tiene nostalgia de sus amigos y quiere ir a reunirse con ellos. Pero mister Stopps no se lo autoriza, así que se las ingeniará para escaparse. Huyendo llega a Nápoles desde donde se embarca para su viaje. Una tempestad arrastra el barco a una isla asombrosa: Kasperlandia, habitada por muñecos.