El arquetipo de Don Juan se convirtió durante el siglo XIX en uno de los personajes favoritos del romanticismo europeo.
El atractivo del argumento-el seductor que consigue redimirse por amor- y la hábil evolución de la trama, unidos a una versificación sonora, contribuyeron a una extraordinaria popularidad de esta obra, la más conocida en el teatro de hujabla española