A Miguel le gusta jugar al fútbol, y todos los domingos juega con su familia en la pradera que hay detrás de casa de su abuela. Mamá hace de árbitro y todos tienen que obedecerle.
Después del partido, siempre toman chocolate caliente y pastel de cereza para celebrar la victoria.
Pero... ¿cuál de los dos equipos ganará?